

Inma me mandó los datos y allí me planté, en Le Marais, frente al Sena, dispuesto a fotografiar al gran artista.
Me abrió la puerta, me sonrió y me dijo: “ Parece como si nos conociéramos de antes”.
Así empezó mi bonita amistad con Nico. Un artista maravilloso, mejor persona, que trabaja desde sus orígenes mediante la escultura.
Tomamos café, charlamos, fotografié su apartamento parisino y le hice algunos retratos. A los 15 minutos de estar juntos dejó de ser trabajo y pasamos un dia estupendo comiendo, riendo, visitando sus lugares favoritos y tomando el sol de Marzo.
Gracias Paris, gracias Openhouse, gracias Nicolas, por hacer mi vida más especial.
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